Día 22 (4/7/15) Llegada a Beijing

Me despierto, por supuesto sin despertador. No lo he usado desde que comenzó el viaje. De hecho, creo que con la tontería de que en otros países no tienen persianas, se ahorran una pasta en despertadores. Ahorro doble. Es como trabajar con mierda, te pagan por recogerla y te pagan por venderla. El negocio más limpio del mundo, como diría Don Andrés García (mi jefe, no el otro).
Bueno, voy a desayunar y le acompaño a Grace a sacar pasta, ya que le robaron ayer. En realidad yo también tenía que sacar, así que ésta es una de las veces en las que uno queda como un caballero directamente por la jeta.
Voy recogiendo mis cosas y llamo al taxi para que me lleve al aeropuerto. Total que llega el taxi, hago un último chequeo de mis cosas, y me falta el teléfono. Joder, el teléfono. No sé cuántos teléfonos he perdido ya en la vida. Honestamente no lo sé, quizás tenga demasiado amor propio como para ponerme a contarlos.
Así que nos ponemos a buscar como locos el teléfono por todo el hostel. Sé que está dentro del hostel porque le he enseñado a Grace alguna cosa por el teléfono. Llamamos y sí que da tono, pero no lo oímos por ningún lado. Grace y Steve me esparcen todo el contenido de mi mochila por medio hostel. Estamos como locos buscándolo, pero no hay manera. La hora de mi avión se acerca peligrosamente, así que no me queda más remedio que dar el teléfono por perdido. Esta vez lo he extraviado de un modo absolutamente incomprensible. Pero la vida sigue. Antes todo el mundo iba sin teléfono y la gente no era más lista que ahora. Eran, simplemente, gente sin teléfono, así que podré apañarme. La verdad es que objetivamente no lo necesito para nada, no obstante les doy mi email para que contacten conmigo por si aparece. Me despido de todos y me voy camino al aeropuerto.
Me duele tener que despedirme de la gente que dejo en Mongolia, pero la vida dicta que las cosas deben ser así. Así que adiós y suerte.
Estoy casi llegando al aeropuerto cuando llaman al taxista. Es Ogie, la jefa del hostel. Han encontrado mi teléfono. Resulta que la señora de la limpieza se había llevado las sábanas y mi teléfono estaba encima de la cama. Se han dado de cuenta al ir a meterlas a la lavadora.
Le digo al taxista que se de la vuelta. Por supuesto me dice que quiere que le pague más. Obviamente le pago bastante de más, en torno a 4 veces más. Así que vuelvo al hostel y me dan el teléfono por la ventanilla del taxi. Resulta que tampoco he pagado la habitación, así que Ogie me dice que se lo pague al taxista y ya está. Le digo al taxista que le dé parte de lo que le he pagado a la dueña del hostel. Un poco guarro pero es que le he soltado al taxista 50 euros. No creo que le importe darle 15 a la del hostel. Y si le importa, es un asunto del que no voy a tomar parte.
Así que finalmente llego con 45 minutos de antelación, teniendo que facturar. Justísimo, pero el taxista me dice que no me raye, que todo va bien.
Bueno, lo cierto es que el avión se había retrasado una hora, así que el taxista parecía que tenía razón. El aeropuerto de Ulan Bator es enano, parecido al de Zaragoza. Total que cojo mi avión de air china y llego a Pekin. El avión de air china es posiblemente el avión más nuevo y mejor dotado en el que he viajado nunca. Así que prejuicios fuera.
Una vez en la estación, lo primero que hago es intentar cambiar los tugrits mongoles. No me dejan los cabrones. Así que voy a sacar pasta. Hago la conversión según el tipo de cambio y saco. Tal y como veo el pedazo de fajo de billetes que me ha salido, me doy de cuenta de que he hecho bien los cálculos… salvo en el orden de magnitud.
Así que llevo encima una absurda cantidad de dinero que no quiero contar por aquí. Lo que no entiendo es cómo no me ha saltado el límite de la tarjeta. Salgo cagándome en el santísimo cuando veo que un chinito se me acerca corriendo. Madre mía, ya me ha visto con el fajo de dinero y viene a por mí. Pues no. Viene a darme la tarjeta de crédito que me he dejado olvidada en el cajero. Llevo todo el día con una torrija que no me aclaro.

Jesús, tranquilidad. Tan sólo estás ante la peor versión de tí mismo. Siéntate, tómate un café, fúmate un piti. Tienes todo el día por delante. Hay que parar la bola de nieve.

Pues me pego en torno a una hora tomando dos cafés. Ahora toca pensar como ir al hostel. No tengo indicaciones pero tengo un cutremapa de google con la dirección. Podría haberlo mirado mejor pero no me gusta pensar en cosas cuando no toca. Bueno, pues ahora sí que toca. Veo que hay una estación de metro por ahí cerca. Hay gente que me decía de ir en taxi, y gente que me decía que lo había pasado fatal en el taxi (tipo que pensaban que los estaban secuestrando y tal). Así que me monto en el aeroexpress, que te lleva a una estación de metro que no sé cual es. ocalizo en el mapa de metro cuál es mi parada y me hago la ruta. Todas paradas e indicaciones están también escritas en alfabeto occidental, así que está chupado.
Me enfrento a la máquina expendedora de tiquets. El sistema me resulta muy familiar, es el mismo que usaban en Tokio. Tienes que seleccionar la estación de destino y pagar en función de lo lejos que esté. Si te bajas antes, no pasa nada (salvo que pierdes dinero), pero si te bajas más lejos, tienes que abonar la diferencia, por lo que necesitas la tarjeta tanto para entrar como para salir del metro. El metro de Pekin es cojonudo. Le tenía respeto al transporte público de ahí pero el funcionamiento es de lo mejor que he visto. En cuanto a trenes y confort de marcha, el mejor que he visto.
Llego a mi estación y justo a la salida está mi calle. Está en medio de los hutongs. Una localización cojonuda. A petar de chinos y de puestos. A los cinco minutos de caminar encuentro mi hostel. La verdad es que ni sé como he llegado tan fácil.
Una vez ahí, veo que en mi habitación hay una chica que es absolutamente espectacular. Ilyana, una chica eslovaca, majísima además. Lamento no tener foto para poner por aquí. Ha venido desde el tibet en tren. Mandó su trabajo a tomar por saco y se fué sola al tibet. La verdad es que no se si una chica así viajando sola tiene más facilidades… o más problemas. Ella dice que no ha tenido ninguno, así que mejor. Tampoco le he preguntado si cree que ha tenido alguna ventaja, sería un poco grosero. Pero desde luego es algo que no se refleja en su carácter. Es una chica valiente. Me gusta la gente valiente…y también me gustan las supermodelos.
También conozco a mi otro compañero de habitación, es un español de unos 55 años. Majísimo también. Lo único es que su mirada me pone un poco nervioso. Es como la version mutante de Fernando Trueba. Creo que no habia visto una persona tan bizca en mi vida. No sabe cuanto tiempo va a estar en china. Lleva en torno a dos meses viajando y no tiene ni idea de cuando va a volver.
Así que después de hablar un poco con ellos me pongo a ver un poco los alrededores. La verdad es que casi no se puede andar por la calle, pero el ambiente es cojonudo.

image

image

Reliable… Mentiiira…

No me queda prácticamente nada de ropa limpia, y la lavandería no me devuelve la ropa hasta mañana por la noche, así que me marco como primera misión comprar calcetines…en un chino.
Pues mira, resulta que en China las tiendas de chinos son ultraespecíficas. No esperes encontrar un polo en una tienda de camisetas ni esperes encontrar unos calcetines en una tienda de zapatillas. Así que el tema de encontrar algo tan simple como calcetines me resulta una misión casi imposible, y digo casi porque cuando estaba volviendo a casa había una señora mayor con una mesita en la que había…  sólo calcetines. Pues me  compro dos pares de calcetines por medio euro. Vuelvo a casa, estoy muy cansado. Me voy a dormir.

Lo mejor está por llegar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s