Día 20 (2-7-15) Mongolia VII

Nos despertamos. Hoy toca otro día en caballo. Así que desayunamos y partimos. Fatty no tiene tanta hambre como ayer, sin embargo sólo escucha a Grace. Para decirle a un caballo mongol que corra hay que decirle chu. Cuando yo lo decía, ni puto caso. Pero cuando Grace (que iba en otro caballo) decía chu era como si le metieran un petardo en el ojete.

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En la foto se ve una manada de yaks que se apartan un poco al vernos. Los yaks son bastante estúpidos y se asustan con las personas, pero alguno tiene unos cuernos que te cagas, así que ojo al canto.

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Esto es un poco lo que se veía. Son lagos de lava. No debe de ser demasiado antiguo (a escala geológica). Los caballos por lo visto pueden atravesar unos pedregales que te cagas. No conocía esa facultad de los caballos.

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Aquí se puede ver a farty que para no perder la costumbre ha apestado medio bosque. La putada es que encima se tiraba pedos pintores, así que había que evitar estar detrás a toda costa.
Tras un esprint final llegamos a nuestro destino. Me hago la ultima foto con fatty:
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Martla está esperándonos con la hippy van, que lleva la mayoría de nuestro equipaje

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El paraje no está tampoco nada mal. Así que dejamos las cosas en nuestro ger y nos vamos a ver unas cataratas que hay por ahí cerca.

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El guía (Victor) nos había dicho que no nos podíamos bañar en las cataratas, pero si que se puede. Una putada no haber cogido ninguno bañador. Pero bueno, después nos hemos bañado en el río un trozo más arriba, en un sitio donde la corriente era muy pequeña. La verdad es que bañarse en un río de Mongolia es una cosa bastante guapa, aunque el agua estuviera congelada.
Así que volvemos al ger, donde nos han preparado una fogata y han dejado la hippy van en modo parking valenciano.

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Aquí debajo se puede ver a una niña jugando con cabritillos.

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De hecho antes he cogido el cabritillo marrón y se lo he metido a Fabien en el saco de dormir cuando se estaba echando la siesta.
Así que al final nos hemos sentado alrededor de la fogata y cantado unas cuantas canciones con Grace al ukelele. Resulta que Grace es profesora de unos 20 instrumentos diferentes (ahora ha estado trabajando 2 años en Japón), así que creo que sabe bastante bien de que va el negocio de la música. Habíamos comprado alcohol para un ejército, pero no hemos podido terminarlo. De hecho nos ha sobrado bastante y mañana hay que partir bastante temprano. Yo me voy a la cama con una tajada bastante interesante, no obstante aún se quedan Xavier y Fabien hasta no sé cuando. Ha sido un buen día. Era la última noche del grupo juntos, así que no podía ser de otra manera.

Lo mejor está por llegar

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