Día 15 (27-6-15) Mongolia II

Me despierto. Son en torno a las 8 de la mañana. Soy el segundo del grupo en despertarme, sólo Grace se me ha adelantado. Después de una intensa velada con mis amigas las cucarachas, al final me quedé dormido, tan sólo veo unas cuantas muertas por ahí. Si no las notas es como si no existieran. La madre de la familia mongola está despierta y está preparando algo de desayuno. Leche de vaca con sal, y pan con mermelada y queso. No está mala del todo, claramente mejor que la que probé en Ekaterimburgo. Terminamos saliendo hacia otro parque nacional. En ese no hay caballos de raza mongola, pero hay águilas, camellos, cabras, caballos normales, ovejas, etc…
Nos paran. Hay un montón de pedrolos rarísimos, los cuales medio escalamos para ver que hay. Tampoco requiere gran destreza, pero das un paso en falso y la hostia que te metes es para picharla, así que con bastante cuidado se hace. Las piedras son bastante raras, bastante rugosas, con lo que el agarre es excelente. El paisaje no está mal, es algo más verde que lo que vimos ayer.

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Vamos a otro paraje, más pedrolos.

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Steve tiene una cámara guapísima, una Leica de los años 50. No tengo ni idea de cuanto puede haberle costado, dudo que menos de 5 o 6 mil euros. El control es completamente manual. Guapísima, pero hay que tener bastante tino para acertar con eso.

Nos llevan a otro sitio para subir andando unas dunas de arena. Nunca había subido una duna. Es algo más fácil de lo que esperaba. Siempre hay un lado en el que pega el viento que tiene bastante poca inclinación. Si te caes hacia el otro lado bajas rodando. Tiene pinta de ser bastante difícil de subir por el otro lado.

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Al final del día vamos al ger donde vamos a dormir. Nos llevan de paseo en camello por los alrededores.

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Ir en camello es más o menos como ir en bicicleta: es una cosa que bota bastante y te termina dejando un interesante dolor en el culo. Mi camello creo que era el más temperamental de todos, todo el rato corriendo para delante y para atrás, y haciendo movimientos bruscos intentando salirse del orden establecido. Además tenía una cresta bastante guay. Me gusta mi jodido camello. Tiene personalidad.
Al final volvemos al ger, donde nos hacen la cena y nos bebemos toda la birra y el vodka que teníamos. Tampoco teníamos demasiado. Pero el suficiente como para que Grace arranque con el ukelele. Me hace cantar la bamba. No me se la letra entera. Toca bastante bien, es profesora de música. Si no lo tocara bien probablemente sería un fraude.
Terminamos yendo a dormir. Creo que nos espera una larga jornada mañana.

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