Día 8 (20/6/15): De vuelta al barro

Me despierto. Son en torno a las 3 de la mañana. El tren huele a cuadra que mata, así que me voy un poco a la unión entre los dos vagones para respirar algo de aire limpio. No se si es buena idea porque, efectivamente, aunque haya podido respirar aire limpio, ahora cuando vuelvo huele mucho peor todavía. No me vuelvo a dormir. Así que poco a poco se acercan las 8:32 de la mañana, que es cuando llego a Irkustk.
Bajo de la estación y al menos a esas horas, no hay mucha gente decente circulando por ahí. Me he aprendido el camino de memoria en el tren para no andar sacando mapas ni hacerme el perdido.
Una cosa que de la que me he dado cuenta, es que no debo parecer un guiri a simple vista. Obviamente la cago cuando abro la boca, o saco el mapa, o saco la cámara. Mucha gente de me ha acercado durante el viaje para preguntar por calles, en las paradas de autobús, supermercados. La gente se queda muchas veces bastante sorprendida cuando les habló en inglés. No parezco un guiri. Eso es bueno. Eso es un ahuyentador de cacos.
A lo que llego me encuentro con esto:

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Irkurstk está chulísimo. Esperaba que todo el mundo tuviera rasgos asiáticos. Nada de eso. Los hay, bastantes, pero son minoría. El resto parecen rusos como todos los demás que he visto antes.
Por supuesto me pierdo intentando ir a pelo. Tampoco me he ido más de la cuenta, sólo tengo que hacer un pequeño rodeo.
Llego al hostel. Está de puta madre, el mejor con diferencia de lo que llevo de viaje. La chica que lo lleva, Asha, es una cachonda mental. Me invita al café y a las pastas suyas a cambio de que le choque la mano, para que su compañera nos haga una foto mientras tanto. Le va a mandar la foto a sus colegas diciendo que se ha estado chocando la mano con Jesús. Conozco a también a una pareja de gayers franceses (Jean Luis y el chico pasivo). Llevan ya un mes en Rusia parando por todos los sitios posibles. Me cuentan que han hecho el amor ya en 10 estaciones diferentes (veo que se toman confianzas bastante rápido). No obstante, hacer eso en Rusia demuestra que son gente valiente. Me gusta la gente valiente. También he conocido a otros gabachos que habían venido en bicicleta desde Francia, pasando por la India y Tailandia. Otros valientes (pero estos ya creo que tenían algo de desorden en el mobiliario).
Total, que llego al hostel y no tengo reserva, aunque tengo sitio. No sé tampoco cuantos días quiero quedarme ni lo que voy a hacer. Asha alucina conmigo. No entiende muy bien como puedo presentarme así, pero se lo toma a cachondeo.
+Venga Jesús si me sacas un par de botellas de vino de ese grifo te perdono.
– Dame un par de botellas de agua, unos 15 minutos y te traigo un par de botellas de vino. Jesús nunca enseña sus trucos en público.
+El súper está todavía cerrado Jesús.
-…

Al final lo de llamarse Jesús va a ser una ventaja y todo.
Lo cierto es que no podía decirle lo que iba a hacer porque todavía no tenía el billete para ir a Ulan Bator. Tengo que volver a la estación a comprarlos. Asha me prepara un papel escrito en ruso con los viajes que quiero coger y el orden de preferencia. También me da un mapa de Irkustk señalándome donde tengo que coger el tranvía para ir a la estación, ahorraré tiempo.
Voy al punto que tengo marcado. Está justo al lado del hostel. Cojo un trolebús (que recuerdos Edu malo)… En la acera de enfrente… Así que ya voy viendo que no gira donde tiene que girar. Digo bueno, la he cagado, voy a esperar a que llegue al final de la línea. Veo que casi no para. De hecho, casi no para por que es un puto interurbano. He cogido el casetero de Irkustk. Se me acaba la paciencia. Estoy en a tomar por culo. Hemos llegado ya a otro pueblo (de bastante mala muerte) y veo que el autobús para. Hay gente enfrente esperando a otro bus. Así que me bajo y justo viene otro bus. Le pregunto señalando al suelo
– ¿irtkusva?
– niet
– ya verás como sí hombre, que acabo de venir de ahí (castellano).

Arranca el autobús. Sí que va a Irkustk (ya decía yo), pero va por otro camino diferente. Cuando veo que va por medio de la ciudad veo fugazmente: ulitsa lenina. Todas ciudades rusas tienen una calle Lenin, y siempre suele ser la principal. Es como la plaza de España pero en Rusia. Todos pueblos tienen una, y suele ser de la principales. Me bajo en la siguiente parada, miro el mapa, y efectivamente, estoy cerca del Hostel.
Vuelvo a donde tenía que coger el tranvía, pero esta vez a la acera buena. Así que cojo el trolebús que me lleva a … tomar por culo 2™.
A tomar por culo 2™ es un lugar mucho más agradable, parece una especie de teatro. Esta vez me bajo bastante antes, y memorizo el número de línea que era. Voy a la acera de enfrente a esperar a  que venga otro autobús de la misma línea. En este segundo intento ya me he ido de menos, vamos mejorando. Así que después de esperar 25 minutos sólo en la parada (que se me han pasado como 25 años) cogo el autobús que me devuelve exactamente al punto de partida. Mientras estoy esperando en a tomar por culo 2™, analizo la situación. El circulito que me ha pintado Asha es la dirección del hostel, no de la parada de tranvía. La parada del tranvía está en otra calle a unos 200 metros.
Voy ahí, efectivamente viene un tranvía (no un trolebús) y me lleva a la estación. He empleado unas 3 horas en hacer un trayecto de 10 minutos.
Voy con la notita de Asha y sin problemas, cogo billete a Ulan Bator. El día que yo quería no había tren, sólo al siguiente. Pues al siguiente. El trayecto lleva 32 horas, pensaba que eran 10 o 12. Llegaré a Mongolia día y medio más tarde de lo previsto.
Con mi billete vuelvo al Hostel a decirle a Asha lo que quiero hacer.

-Ya pensaba que me ibas a traer un palet de vino Jesús. Y te presentas sin nada. Que cojones has estado haciendo?

Le cuento un poco la aventura. Casi no se lo cree.

-No tenías más que andar 100 metros Jesús, no puedes ser tan despistado.
-Ya…

Bueno ya tengo mi ticket a Ulan Bator, tengo mi viaje de ida y vuelta a Olkhon, mi hostel de Olkhon (lo lleva todo Asha). Ya he cancelado los días que no voy a estar en UB. El camino se despeja. Ya no tengo casi nada en el aire. Bien.
Me ducho durante más de media hora (después de 3 días) y como. Ya me siento de nuevo en plena forma
(el viaje hasta aquí ha sido una tortura).

Salgo a ver Irkustk. Lo primero que decir de Irkustk es que es bastante más pequeña que Ekaterimburgo, sin embargo me resulta enormemente confusa, no hago más que equivocarme continuamente. Es, también, mucho más anárquica y bizarra que todo lo que había visto. El tráfico es espeluznante. Esto debe ser la cuna de los vídeos de “driving in Russia”. Conducen de un modo suicida, además hay que sumarle que el 70% del parque automovilístico está compuesto por coches japoneses de segunda mano. Esto quiere decir que el 70% de los coches llevan el volante a la derecha y el otro 30% a la izquierda. El cóctel resultante es acojonante. Nunca había visto nada igual.
También es más pobre. Los petrodólares no han llegado tan lejos de Moscú.
Dicho esto, hay que decir lo otro: es preciosa. La combinación de belleza y anarquía le imprime un enorme magnetismo. Ekaterimburgo era mejor de lo que esperaba, pero Irkurstk es bonita, muy bonita. Infinitamente mejor de lo que la esperaba.
No hay casi hormigón. Los edificios son, bien señoriales o bien preciosas casitas de madera. Por supuesto también hay edificios modernos más normales.
Patio de una casita de madera.

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Casita de madera:

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Edificios algo más señoriales

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El arco del triunfo (esto lo digo yo)

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Una catedral que empieza a tener una decoración ya, un tanto mongola:

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Y aquí una que había al lado que parecía el patito feo, pero que a mi juicio era mucho más elegante (la foto no es muy buena):

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Aquí estoy yo con el fundador de siberia a mi derecha, además hay una estatua de un señor irrelevante:

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También en el paseo maritimo

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Cosas bizarras, pues también, bizarro sería venirte a Irkustk de erasmus

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Tomarte un café (yo lo he hecho) en un starbucks con muy sutiles cambios en su logotipo:

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Ver una orquesta con señoras bailando:

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Ver una concentración de Toyota Grandis spec II (no los había visto en la vida). Ha habido roscos de uno de ellos al llegar. No me ha dado tiempo a tirarle una foto.

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Y a sus orgullosos poseedores:
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Una estatua que representa la hermandad entre Japón y Rusia.

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Me juego 5000 rublos a que Rusia está representado por el imponente monolito, y Japón por el huevo.

Por supuesto, el maestro:

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Y alguna de sus travesuras arquitectónicas:

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Un ciclón trabajando a sobrepresión (mi jefe estaría orgulloso). Yo no.

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Vuelvo al hostel. Hay otros guiris de Londres. Voy a echar unos vodkas con ellos, pero va a ser un ByC (botellón y a la cama). Mañana a las 8:45 me voy a la isla de Olkhon, así que no lo voy a liar.

Ah, se me olvidaba. Una foto de viandantes estándar totalmente escogidos al azar:

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En lo que parece ser, el rodaje de un anuncio de compresas.

Lo mejor está por llegar.

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