Día 0 (12/06/15) Punto de partida

Bueno, esto arranca. Ya no hay vuelta atrás.
Hoy, para que engañaros, ha sido un día cojonudo. Había un asunto del curro con el que llevaba 3 días desesperado sin dar con la tecla, que en mi enésimo intento ha empezado todo a funcionar. Daba por hecho que iba a dejar el regalo a mi compañero Héctor, pero finalmente le dejo una golosina.
Segundo, justo cuando iba a notificar a la empresa que mi móvil de trabajo se había extraviado, después de una semana y pico buscándolo, va y aparece. No voy a tener esta suerte todos los días.
Vuelvo a casa y recojo el kindle bueno de la Cris (que al final sí funcionaba con baterías). Como era de esperar, está infestado de frikadas, pero contiene varios libros cojonudos, entre ellos 1984 de George Orwell, que era precisamente el libro que me iba a llevar para leer. Fantástico.
Termino de hacer la mochila con cuatro cosas que me faltaban. Veo que consigo encajar todo, pero me percato de un problema que posiblemente tenga durante el viaje. Todo está muy bien dobladico y aún con todo la mochila va a petar. Si no tengo mucho cuidado con como meto y saco las cosas, no volveré a ser capaz de cerrarla. A falta de dos minutos para salir de casa recuerdo que me he olvidado el pijama, así que lo meto. Otro tanto al marcador. Estoy desatado.
Veo que todos mis chicos me están apoyando de un modo extraordinario (muchos ya tienen el acceso directo a mi blog desde el escritorio del móvil, muchísimas gracias!!). Incluso uno me ha metido entre la aplicación de porno gratis y el blog de futbolitis, acojonante. Todo esto no hace más que reforzar la moral.
Ya se sabe, cuando la moral está alta los defectos se minimizan y las virtudes hacen conseguir cosas increíbles, mientras que cuando la moral está baja las virtudes se convierten en irrelevantes y los defectos se tornan en un desierto inabarcable.

Salgo de casa y me doy de cuenta de algo que era obvio: la mochila es extremadamente pesada. Mi paso es alarmantemente lento (ni aún llevando la flecha roja). Salgo caminando hacia la estación para coger el autobús. Salgo con muchísima antelación. Llego a falta de 6 minutos. Esto es algo que voy a tener que tener muy presente.
Recuerdo cuando hice el Camino de Santiago que no recomendaban llevar una mochila que excediera del 10% de tu masa corporal. Así lo hice y el Andriu y yo surcábamos las llanuras a velocidad de vértigo. Mi mochila ahora pesa un 25% de mi masa corporal, volviéndome (todavía más) torpe y lento de movimientos.

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Lo cierto es que no podía prescindir de demasiadas cosas que llevo, pero para ir por el desierto del Gobi tendré que tomar algún tipo de medidas.
Todavía llevo sólo un reloj, me pondré el segundo cuando salga de Moscú.

La noche va a ser muy larga, apenas voy a tener tiempo de dormir 3 o 4 horas antes de llegar a Moscú, lo que sumado a las 4 horas que he dormido hoy, va a hacer que llegue a Moscú hecho unos zorros. Apenas tengo dos días para ver Moscú, y viendo en el estado en que voy a llegar, se van a convertir en día y medio.
Bueno, es hora de intentar dormir un poco.

Lo mejor está por llegar.

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